Economía de Juárez en agricultura.

Frente a los aumentos generalizados en los precios de los alimentos, la agricultura –una rama en decadencia de la economía regional– se coloca como un nicho de oportunidad para detonar y diversificar el empleo en toda el área, coincidieron especialistas.

Los granos básicos –maíz, sorgo, soya y frijol– han duplicado su precio en sólo dos años, lo cual plantea que cultivar la tierra sea mucho más redituable, indicaron.

A decir de especialistas y pequeños productores, éste es el momento ideal para que a través de políticas públicas se estimule de nuevo la producción en el Valle de Juárez, lo cual redundaría en mayor generación de riqueza y miles de empleos para el sector comercio y servicios de la ciudad.

El panorama se abriría aún más si se industrializan los productos aquí mismo, como lo ha planteado ya el Gobierno del Estado, o si se utiliza la capacidad productiva aprendida con la industria ya instalada, para dotar de tecnología más barata al campo, como ya lo planea la Asociación de Maquiladoras.

En la historia de Juárez, el campo ha jugado un papel muy importante. Miguel Ángel Calderón Rodríguez, vicepresidente del Colegio de Economistas de Ciudad Juárez indicó que entre los años 50 y 70 del siglo pasado la agricultura fue una parte fundamental en la economía de la región.

Señaló que entre los 50 y los 60, chinos y japoneses que habían migrado a la ciudad procedentes de Estados Unidos cultivaban hortalizas como zanahoria, calabaza, uva, alfalfa, melón, sandía y hasta flores.

Sus tierras de cultivo eran predios donde ahora están colonias como la Melchor Ocampo, Ex Hipódromo, San Lorenzo y una buena parte de lo que hoy está sembrado con casas.

En los 60, indicó, a medida que la ciudad crecía, la zona de Satélite y hasta más allá de Zaragoza se llenó de algodón, pues aquí se reúnen las mejores condiciones del mundo para su cultivo.

Ante ese auge, a finales de los 60 Estados Unidos creó una sobrereserva de algodón que luego sacó al mercado, provocando un aumento de precios que quebró a muchos agricultores.

Luego, el mismo país impuso un embargo al algodón mexicano. Esas circunstancias y el surgimiento del poliéster terminaron con el auge.

Aun así, el algodón es uno de los cultivos que más se siembran en la actualidad en la región y que mejores ganancias deja a los productores.

De acuerdo con los últimos datos oficiales disponibles, los principales cultivos en cuanto a superficie sembrada en el Valle de Juárez son: algodón con 38 por ciento del total, trigo (21 por ciento), alfalfa (19 por ciento), nuez (11 por ciento) y maíz (6 por ciento).

En decadencia

La inseguridad, una caída en los precios a mediados de la década, la falta de capital, la escasez de agua, la poca tecnología, y el descuido oficial han sido los grandes obstáculos que han provocado la caída en el campo, según lo indica el investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Benjamín Carrera Chávez.

Un estudio realizado por el investigador indica que en 2001 la superficie apoyada por Procampo en el Valle de Juárez marcó el récord de 9 mil 036.2 hectáreas.

La información de Procampo señala que nueve años más tarde, en 2010 el número de hectáreas sembradas se redujo a 5 mil 484, lo que significa una caída de 39.3 por ciento.

El valor de la producción también presenta una baja importante, según el estudio de Carrera Chávez.

En 2003, el valor de la producción del Valle de Juárez fue de 206.2 millones de pesos. Para 2009 –los datos más recientes al cierre del estudio– el valor de la producción cayó a 158.9 millones en pesos reales, lo que significa una baja de 22.9 por ciento.

Precios bajan

Los precios de los productos alcanzaron una cresta a finales de 2003. Pero luego vino un abaratamiento que hizo incosteable la producción agrícola.

A inicios de 2004 el maíz amarillo bajó de los mil 500 pesos por tonelada a los mil 200 y no recuperó su valor sino hasta finales de 2006.

El sorgo bajó de los mil 500 pesos la tonelada a los mil 100 pesos y también tardó dos años para recuperarse.

La soya bajó de los 4 mil a los 2 mil 200 en 2007 y hasta finales de 2007 recuperó su valor.

Crisis y violencia

En 2007, cuando los precios empezaban a recuperarse, llovieron más problemas.

Una crisis financiera, acompañada de una racha de violencia que duró más de cuatro años, impidió a muchos agricultores mantenerse trabajando.

El Diario documentó casos en los que los agricultores huyeron dejando los campos sembrados, amenazados por extorsionadores y secuestradores.

Carrera Chávez indicó que además, la baja en la economía global también trajo un freno en el campo que obviamente impactó más a los productores de la región ya amenazados por la violencia. Muchos productores quedaron descapitalizados a expensas de los apoyos del gobierno.

Aún no había pasado lo grave de la crisis y la violencia, cuando un tercer conflicto llegó: la falta de agua.

Se seca el campo y suben costos

Si bien, desde hace muchos años el Valle riega con aguas grises (una mezcla de agua tratada con agua rodada), una de las sequías más duras en 50 años provocó que el agua rodada se redujera considerablemente, al igual que el agua tratada.

“Hay veces que no nos quieren dar agua para que llegue hasta Guadalupe o más allá”, dice Horacio, hijo de un ejidatario en San Agustín.

Nota extraída de: El Diario, Martín Coronado.

Leer nota completa aquí.

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